Adviento. Hoy es Noche Buena.

Print Friendly and PDF

🎧 Escucha este artículo usando la función de audio de Chrome:

  1. Haz clic derecho en cualquier parte del texto
  2. Selecciona "Leer en voz alta"
  3. Si necesitas ayuda click aqui

 




Vela: Blanca (La de enmedio)

El blanco de Navidad simboliza la pureza. Reflexionamos sobre el "Príncipe de la Paz" y nos preparamos para recibir a Jesús en nuestro corazón.

Iniciamos

Guía: Señor Dios, bendice con tu poder nuestra corona de adviento para que, al encenderla, despierte en nosotros el deseo de esperar la venida de Cristo practicando las buenas obras, y para que así, cuando Él llegue, seamos admitidos al Reino de los Cielos. 

Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Todos: Amén.

La bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre esta Corona y sobre todos los que con ella queremos preparar la venida de Jesús.

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Ea pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

Ruega por nosotros para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Amén.
Creo en Dios Padre, Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, Todopoderoso.

Desde allí vendrá a juzgar a vivos y a muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida perdurable.

Amén.


Liturgia de la Palabra

Primera lectura

Primera lectura
Lectura del libro de Isaías 9, 1-6
El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaba en tierra y sombras de muerte, y una luz les brilló.

Acreciste la alegría, aumentaste el gozo; se gozan en tu presencia, como gozan al segar, como se alegran al repartirse el botín.

Porque la vara del opresor, el yugo de su carga, el bastón de su hombro, los quebrantaste como el día de Madián.

Porque la bota que pisa con estrépito y la túnica empapada de sangre serán combustible, pasto del fuego.

Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado: lleva a hombros el principado, y es su nombre: «Maravilla de Consejero, Dios fuerte, Padre de eternidad, Príncipe de la paz».

Para dilatar el principado, con una paz sin límites, sobre el trono de David y sobre su reino. Para sostenerlo y consolidarlo con la justicia y el derecho, desde ahora y por siempre. El celo del Señor del universo lo realizará.

Salmo

Salmo 95, 1-2a. 2b-3. 11-12. 13 R/. Hoy nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor
Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre. R/.

Proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R/.

Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque. R/.

Delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. R/.

Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Tito 2, 11-14
Querido hermano:

Se ha manifestado la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres, enseñándonos a que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, llevemos ya desde ahora una vida sobria, justa y piadosa, aguardando la dicha que esperamos y la manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo, el cual se entregó por nosotros para rescatarnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo de su propiedad, dedicado enteramente a las buenas obras.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 1-14
Sucedió en aquellos días que salió un decreto del emperador Augusto, ordenando que se empadronase todo el Imperio.

Este primer empadronamiento se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a empadronarse, cada cual a su ciudad.

También José, por ser de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para empadronarse con su esposa María, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras estaban allí, le llegó a ella el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada.

En aquella misma región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño.

De repente un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se llenaron de gran temor.

El ángel les dijo:
«No temáis, os anuncio una buena noticia que será de gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»

De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
«Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad».


Reflexion

El relato del nacimiento del Señor en Belén es uno de los textos más queridos del Evangelio. Su belleza está en la sencillez. El Hijo de Dios entra en la historia en silencio, sin privilegios humanos y sin llamar la atención del mundo. Los Padres de la Iglesia decían que Dios escoge lo humilde para revelar la grandeza de su amor.

María y José obedecen el edicto del censo y viajan hasta Belén. En medio de dificultades, cansancio y pobreza, la gracia de Dios se manifiesta. María da a luz a Jesús y lo recuesta en un pesebre porque no había lugar para ellos en la posada. Este detalle ha sido muy meditado por los santos. San Bernardo de Claraval decía que el pesebre recuerda que Cristo viene para los que no se sienten importantes, para los que saben que necesitan a Dios.

La visita de los pastores expresa la cercanía de Dios a los sencillos. Los ángeles anuncian la gloria de Dios y la paz para los hombres de buena voluntad. Esta paz no es solo ausencia de conflicto. Es la reconciliación que nace del encuentro con el Salvador. San Francisco de Asís veía en esta escena el comienzo de una vida nueva que transforma el corazón por el amor.

Este Evangelio invita a tres actitudes.

  1. Primera. Acoger al Señor en la vida cotidiana incluso cuando la situación parece pobre o limitada.
  2. Segunda. Contemplar a Jesús en silencio. La oración sencilla frente al misterio de su nacimiento fortalece la fe.
  3. Tercera. Practicar la caridad con alegría. La paz anunciada por los ángeles se hace real cuando cada persona ofrece gestos concretos de amor.

Encendamos la luz. Mientras está la luz encendida, el guía realiza una pregunta a los participantes para que puedan meditarla y compartir con sus propias palabras:



¿Cómo has experimentado el amor y la paz de Dios en tu vida este año?
¿Qué te gustaría lograr en tu vida personal durante el próximo año?
¿Hay algo en tu vida personal que te gustaría mejorar o cambiar el próximo año?

Al concluir todas, procedemos a decir:


Guía: Ven, Señor, haz resplandecer tu rostro sobre nosotros.
Todos: Y seremos salvos. Amén.

POSTERIOR

Se puede ofrecer una breve, humilde pero especial refacción, acompañada con música de la época. Compartimos una hermosa selección para la época en Spotify.




Suscribite para recibir las noticias diarias de Biencatolicos.com

Usted esta leyendo este articulo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelizacion, que se llama Bien Catolicos. Como usted puede imaginar, en nuestro trabajo se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelizacion para cada persona, sin importar el pais en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su ofrenda, lleva solo un minuto.

🕊️ Ofrendar ahora
🕊️ Ofrendar ahora